Personal | Si yo fuera MUJER

Foto de Internet

 

En un día cualquiera mientras iba en el transporte público, sonó en la radio una voz masculina con marcado acento español entonando “si yo fuera mujer”, canción que enlista una serie de acciones que el cantautor idealiza que podría hacer si fuera una de nosotras.

“No es tan fácil, amigo”, pensé y luego hice una larga lista de los casos que han ocupado los titulares de los medios en las últimas semanas, donde la víctima es una mujer por el simple hecho de serlo.

La primera que me viene a la mente es Violeta, una chica tijuanense que se puso bajo el ojo público tras denunciar que fue objeto de acoso por parte de un médico de la localidad.

La comunidad se dividió, mientras una parte la apoyó y mostró la sororidad que merecía el caso, otra la juzgó y la desacreditó como víctima, -incluso mujeres-, lo que también puso sobre la mesa el nivel de normalización de la violencia que existe en la sociedad.

Luego pienso en Karen, una joven que se debate entre la vida y la muerte desde el pasado jueves, su pareja sentimental la quemó junto a su pequeño hijo de cuatro años en un arranque de celos, derivado de esto el 80% de su cuerpo sufrió quemaduras de tercer grado y el menor falleció al día siguiente al no soportar lesiones similares.

De inmediato la sociedad la señaló por estar relacionada con un hombre que frecuentaba las drogas, pues se cree que estaba intoxicado cuando sucedió el hecho, y les piden a las madres solteras prestar atención “con quien se relacionan sentimentalmente”.

¿Qué pasa cuando el agresor no tiene relación con su víctima? Entonces me acuerdo de Xitlalhi, la chica que vivía sola en Nayarit con su bebé de un año, la cual fue asesinada por uno de sus vecinos.

Fue juzgada por vivir sola, por optar ser independiente a sus 19 años y sacar adelante a su pequeño hijo, a la sociedad le preocupó más señalar el hecho de que era una mujer divorciada que el hecho que un desconocido irrumpió en su hogar y le quitó la vida.

Me viene también a la mente Valeria, la menor violada y asesinada por el conductor de una combi en el Estado de México, que al ser reportada como desaparecida por sus padres las autoridades pidieron que no se alarmaran porque “seguro se había ido con el novio”.

Una niña de 12 años, que viajaba de la escuela a su casa, que su padre subió al transporte público para protegerla de una presunta lluvia, fue hallada sin vida al día siguiente. No se fue con el novio, como atinaron a etiquetar las autoridades.

Poco después salió el caso de Iztel, una niña de 15 años que fue atacada por un desconocido en la Ciudad de México, ella salió con vida del ataque pero su agresor no, motivo por el cual las autoridades intentaron juzgarla como homicida hasta que el caso se hizo público.

Lo siento, Patxi Andion, no es fácil ser Mujer. No creo que haya sido más fácil a mitad de los 80 cuando esta canción -que queda lejos de ser un himno feminista- salió a la luz, que hoy.

No es fácil ser Mujer, ni en México donde sucedieron todas estas tragedias, ni en ninguna otra parte del mundo donde se replican casos similares o peores.

Hoy, si te matan, te violan o te golpean eres juzgada antes que tu agresor, igual si sufres acoso y te atreves a denunciarlo y hacerlo público. Por ser Mujer tienes más culpa, que quien decidió hacer de ti una víctima más.

Violeta fue juzgada por denunciar a su acosador, con quien se topó al buscar opciones para llevar una vida más saludable, porque ella tuvo la culpa al confiar en el médico, porque la normalización de la violencia le dictó en la conciencia “tal vez estás exagerando, tal vez no fue así”, hasta que lo exteriorizó y se reconoció como víctima de acoso.

Karen fue juzgada por no “fijarse” que tipo de persona era el hombre con quien mantenía una relación sentimental, dentro de la sociedad que también juzga a la mujer cuando es madre soltera y fracasa en el amor, porque una joven menor de 30 años no puede estar sin pareja, el hecho de dormir sin un hombre te resta importancia y más si tienes un hijo.

Xitlalhi fue juzgada por preferir estar sola, por sobrellevar un fracaso amoroso en compañía de su pequeño hijo, porque ser independiente no está permitido para las mujeres jóvenes, una joven necesita un hombre en casa para evitar que tu vecino entre a tu casa y te mate.

Valeria fue juzgada por ser adolescente, porque su desaparición sólo podría tener origen en una aventura amorosa, porque la sociedad omite que existen hombres violadores y asesinos escondidos en cualquier parte, nadie se preocupa por decirles que deben respetar la vida de otras personas, sobre todo de las mujeres con las que se topan en la vida.

Iztel fue juzgada por intentar sobrevivir a un ataque, por caminar sola, expuesta a que el hombre que quiera la someta con una arma y abuse de ella ante la mirada de decenas de personas, que por la normalización de la violencia se les hizo común que un adulto sostuviera relaciones sexuales con una niña debajo de un puente.

Ser mujer no es solo usar sostén, maquillarse y orinar sentada. Es también sortear toda clase de peligros que pueden terminar con tu vida, pasando antes por un torrente de prejuicios y estereotipos que lanza la sociedad sobre ti.

En serio, Patxi, no quieres ser mujer.

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